El otro día leyendo un libro, reflexioné sobre por qué suelo sentirme bien y en paz, y me di cuenta de algo muy lógico: la manera de pensar depende del hábito. No importa lo que te ocurra en la vida porque tienes la capacidad de decidir tu reacción. Cuando consigues arraigar el hábito de encontrar lo positivo en cada circunstancia, tu día a día se vuelve mejor.
Para superar el dolor, primero hay que experimentarlo. No puedes degustar el bien sin haber conocido el mal. Por eso siempre digo que el que ya no sufre es porque ha sufrido suficiente y empieza a valorar las pequeñas cosas de la vida. Porque también es un hábito el saber valorar cada instante, porque el ser humano está tan centrado en preocupaciones y malos pensamientos que bloquea su mente y no se da cuenta de las cosas buenas de su alrededor.
Hay gente que no comprende o no acepta que otros puedan ser felices, yo creo que para poder amar lo que te rodea, primero debes aprender a amarte a ti mismo, y en consecuencia podrás amar a los demás y a aceptar su verdad. No sé, tal vez de mis malas experiencias y de tanto reflexionar en encontrar un buen camino, me habré vuelto una especie de pequeño sabio en la materia, podría dar mil consejos para cambiar la forma de pensar de alguien, pero la primera persona que debe querer de verdad el cambio debe ser uno mismo, se debe tener voluntad y perseverancia, y cuando esto se desea, es cuando empiezas a llenarte de buenos pensamientos.
No digo que uno se deba volver pasota o ignorar todo lo malo que le rodea, sino darle la importancia que se merece e intentar sacar lo positivo de cada adversidad, ya sabéis eso que dicen que no hay mal que por bien no venga. Yo pienso que no hay malos momentos, sino lecciones. La vida nos da lecciones de las que tenemos que aprender algo bueno. Nos caemos para volver a levantarnos, no para quedarnos en el suelo.
En definitiva, si te lo planteas concienzudamente, tu vida puede dar un vuelco radical y volverte más positivo. Porque es un simple hábito cambiar la forma de pensar.
Hay gente que no comprende o no acepta que otros puedan ser felices, yo creo que para poder amar lo que te rodea, primero debes aprender a amarte a ti mismo, y en consecuencia podrás amar a los demás y a aceptar su verdad. No sé, tal vez de mis malas experiencias y de tanto reflexionar en encontrar un buen camino, me habré vuelto una especie de pequeño sabio en la materia, podría dar mil consejos para cambiar la forma de pensar de alguien, pero la primera persona que debe querer de verdad el cambio debe ser uno mismo, se debe tener voluntad y perseverancia, y cuando esto se desea, es cuando empiezas a llenarte de buenos pensamientos.
No digo que uno se deba volver pasota o ignorar todo lo malo que le rodea, sino darle la importancia que se merece e intentar sacar lo positivo de cada adversidad, ya sabéis eso que dicen que no hay mal que por bien no venga. Yo pienso que no hay malos momentos, sino lecciones. La vida nos da lecciones de las que tenemos que aprender algo bueno. Nos caemos para volver a levantarnos, no para quedarnos en el suelo.
En definitiva, si te lo planteas concienzudamente, tu vida puede dar un vuelco radical y volverte más positivo. Porque es un simple hábito cambiar la forma de pensar.

